January 21, 2021
Telemedicine
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The Covid-19 health crisis has forced the entire health system to radically change the way it helps patients.
Telehealth has proved to be more necessary than ever and forces us to think about where we are today and where we need to go in the future.
THE POSSIBILITIES OF TELEHEALTH
The alarm clock rings. It’s 7 am and Raquel gets up. The first thing she does is to check her glucose level on the digital sensor she has at home. Raquel has Type 1 diabetes and today she has a follow-up teleconsultation with her doctor. She has a video call at 8 am with her doctor and they comment on the factors that the system has been registering. The doctor has access to them. It is a routine appointment and, therefore, brief. The consultation ends soon and Raquel leaves home to go straight to work.
Raquel does not exist, but she could actually exist in any town or city in Spain. Providing remote health services is already a reality for thousands of patients. It provides comfort and avoids travel (saving time, money and reducing one’s carbon footprint). It also facilitates and shortens the time to access the healthcare system, improving patient care and allowing anticipation and response capacity.
During the COVID-19 pandemic, telehealth has prevented crowds in health centers and has accelerated the access to the system through new digital tools or simply the telephone. In addition, Además, es una herramienta potente para empoderar al paciente y capacitarlo en el manejo de su salud.
Para el sistema, la telemedicina también reduce costes, listas de espera y mejora la calidad asistencial, además de asegurar la integración de los profesionales de todos los niveles asistenciales.
LA REALIDAD DE LA TELEMEDICINA HOY
Sin embargo, a pesar de todas las bondades que puede aportar la telemedicina, la realidad hoy en España dista mucho de ser ideal. La presión de la pandemia ha propiciado que, en muchas ocasiones, la telemedicina se haya implantado de forma abrupta y desordenada, sin que se haya podido diseñar una estrategia de implantación propiamente dicha.
En algunos centros sanitarios, se ha impuesto la teleconsulta en todos los pacientes, independientemente de su perfil o patología, encontrándose con reticencias y dificultades a la hora de comunicarse con ellos telemáticamente.
Además, los centros sanitarios se han encontrado con una importante falta de recursos para llevarla a cabo -como la necesidad de teléfonos, auriculares, micrófonos o cámaras web- y todo tipo de problemas de gestión y conexión debido a la falta de coordinación, información y formación tanto de pacientes como de personal sanitario. Por no hablar de la falta de concienciación que existe todavía entre muchos pacientes, que no conciben una llamada telefónica con el profesional como una consulta médica.
LOS RETOS DE LA TELEMEDICINA
Es por eso que ahora es mandatorio parar y reflexionar para poder dar un paso más allá y ofrecer una experiencia de calidad mediante la telemedicina. Para ello, será clave analizar qué está funcionando bien y qué debe mejorarse con el objetivo de comprender las necesidades que existen hoy y seguir avanzando en la buena dirección:
01
Entender cuándo la telemedicina es adecuada y cuando no lo es. Para ello, se requiere conocer bien al paciente y preguntarle qué necesita. ¿En qué visitas es adecuada la telemedicina y en cuáles no? ¿Qué patologías pueden seguirse a distancia y cuáles necesitan del calor humano? ¿Puede el paciente oncológico discutir su próximo tratamiento con el médico a través de una pantalla? ¿Quiere una embarazada hacer las clases preparto mediante Zoom?
02
Habilitar los recursos clave que permiten llevar a cabo la telemedicina, que van desde la tecnología (sistema informático, ordenadores, cámaras, micrófonos), hasta los espacios adecuados para su práctica (salas tranquilas que permitan la confidencialidad) o el personal necesario para hacer el seguimiento adecuado de los pacientes a distancia. Este esfuerzo económico se ha empezado a llevar a cabo, aunque todavía queda camino por recorrer.
03
Diseñar la nueva experiencia de teleconsulta, dado que no puede abordarse de la misma manera que una consulta presencial. El paciente necesita que el profesional sea capaz de suplir la falta de proximidad con la actitud y trato adecuados, así como herramientas que permitan compartir información de forma fácil, como si estuvieran los dos en un mismo despacho.
04
Potenciar la capacitación y formación de los principales actores implicados, principalmente médicos y pacientes. Y más allá del aprendizaje práctico, será importante la gestión de la resistencia al cambio, todavía muy presente en el paciente principalmente, pero también entre el personal sanitario.
05
Asegurar la regulación y protocolización del uso de la telemedicina para proteger la confidencialidad de los pacientes y el intercambio de datos. En ese sentido, será importante también la formación a profesionales y pacientes en derechos y responsabilidades para preservar la seguridad de los datos.
06
Conseguir la difusión de la telemedicina a la ciudadanía para que se conozca su existencia, se normalice su uso y se incentive mediante campañas institucionales que aboguen por las ventajas para el paciente y el cuidado de su salud.
Como conclusión, la telemedicina está en una fase bastante incipiente en España a día de hoy. According to the study, telehealth implementation in Spain only reaches 31.7% of the aspects analyzed in 4 key areas: IT infrastructure, availability of tools, patient empowerment and data analysis[1].[1].
Para cambiar estos resultados, será necesaria una estrategia global en telemedicina que oriente en la correcta implantación a todos los actores implicados en el sistema de sanidad y que permita seguir avanzando en la buena dirección.
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[1] Fenin Study of Digital Maturity in Health. Available in: https://www.fenin.es/documents/document/778

